Terapia de pareja online LGTB

terapia de pareja online lgtb

Cuando lo vuestro no encaja en los moldes y nadie os explica por qué

Las parejas LGTB no llegan a terapia por “motivos LGTB”.
Llegan porque algo en la relación se ha tensado,
se ha enfriado
o se ha roto por dentro.
Lo mismo que cualquier pareja.

La diferencia no está en el problema.
Está en cómo se vive.

Muchas parejas buscan terapia de pareja online LGTB
porque ya han pasado por profesionales que intentaron meter lo vuestro
en un esquema que no os pertenece:
roles que no encajan,
dinámicas que no aplican,
preguntas que sobran,
o una mirada que interpreta vuestra relación desde fuera,
no desde dentro.

Aquí no se hace eso.
Aquí no hay moldes.
Aquí se trabaja la estructura real que habéis creado en pareja,
con sus pactos, sus grietas y su forma de sostenerse.

Cuando la relación se mueve en un terreno que otros no nombran

Hay tensiones que aparecen en parejas LGTB que rara vez se tratan bien:

– relaciones donde una de las dos personas vive fuera del armario y la otro no,
– pactos abiertos que se mantienen desde el miedo a limitar al otro,
– celos que no vienen de la inseguridad, sino de pactos ambiguos,
– dinámicas de fusión que hacen desaparecer a uno de las partes,
– cansancio de ser “la parte fuerte” o “la parte entendida”,
– historias previas marcadas por rechazo familiar o social,
– discusiones que se enredan porque ambos han aprendido a evitar el conflicto para no revivir viejas heridas.

Esto no es psicología identitaria.
Es realidad.
Y si no se mira, la relación acaba cargando con tensiones que no le pertenecen.

Cuando una parte quiere definir la relación y la otra aún no puede

Otro punto común:
la asimetría en el paso hacia lo público o hacia lo íntimo.

– Uno quiere compartir más vida; el otro teme exponerse.
– Uno quiere compromiso claro; el otro aún está ordenando su historia.
– Uno quiere abrir la relación; el otro no sabe si es deseo o miedo.
– Uno quiere estabilidad; el otro todavía no encuentra su lugar interno.

No es que una parte de la pareja esté preparada y la otra no.
Es que estáis en ritmos distintos.
Y si esa diferencia no se nombra, se convierte en reproche.

Aquí no se trata de “negociar”.
Se trata de ver desde dónde se mueve cada componente,
sin suponer,
sin presionar,
sin disfrazar los miedos de argumentos lógicos.

La herida previa que nadie quiere reconocer

Muchísimas parejas LGTB cargan una herida anterior que no es de pareja:
años de tener que justificar la propia vida.
Años de medir el espacio.
Años de calibrar lo que se dice y lo que no.
Años de estar alerta.

Esa alerta no desaparece cuando te enamoras.
Se cuela en la relación:
en cómo interpretas un silencio,
un gesto,
una distancia,
un rechazo sexual puntual,
una duda del otro.

No es trauma.
Es memoria.

Y si no se ve, os culparéis de cosas que nacieron antes de conoceros.

Lo que no funciona: intentarlo por voluntad

En las parejas LGTB, igual que en todas,
el cansancio llega cuando intentáis “arreglar” lo vuestro poniendo más voluntad:
más calma,
más paciencia,
más explicaciones,
más concesiones.

Pero la voluntad no toca lo que se mueve debajo.

No podéis resolver desde el esfuerzo
algo que se formó desde la confusión, la herida o la asimetría.

Y una sesión semanal o quincenal no recoge esto.
Porque entre sesiones es donde aparecen los choques:

– el mensaje que duele,
– el silencio que desconecta,
– el cambio de plan que activa miedo,
– la duda que el otro interpreta como falta de amor.

Si el formato no sostiene el ritmo de la relación,
la relación vuelve siempre al mismo punto.

Cuando buscáis terapia online no es para que os validen: es para no perderos

Quien llega aquí no viene a que le expliquen su identidad.
Viene porque no quiere perder una relación que importa,
ni quedarse atrapado en una relación que ya no sostiene.

Viene porque no quiere decidir desde el miedo,
ni desde el hábito,
ni desde la presión de tener que demostrar que “funcionáis”.

Viene para ver:

– qué parte de la relación es vuestra y qué parte es historia antigua,
– qué pactos están vivos y cuáles están vacíos,
– qué deseo sigue existiendo,
– qué distancia se creó sin querer,
– qué posición necesita cada uno para que lo vuestro tenga sentido.

No buscáis aprobación.
Buscáis verdad.

Verdad para seguir,
o verdad para terminar sin romperos más de lo necesario.

Lo que decidáis después
no depende de etiquetas,
ni de técnicas,
ni de roles.
Depende de ver si lo vuestro puede recolocarse
o si lo que queda ya no alcanza.

Si sigues leyendo, pero sigues igual

el punto una sesion online

Puede que ya lo hayas entendido todo.
Y aun así sigas confundido sobre qué hacer.

No por falta de información.
Sino porque hay una coartada —una explicación interna—
que hoy te mantiene ahí.

EL PUNTO es una sesión única de 90 minutos
para ver con claridad desde dónde estás actuando
y salir de la confusión que te permite no decidir.

No es terapia.
No es proceso.
No hay seguimiento.
No hay después implícito.

Solo una sesión.
Un acto.
Y actuar desde otro lugar.

Entrar en El Punto

Si queréis ver cuándo la terapia ayuda y cuándo no, lo explico aquí → Terapia de pareja: cuándo funciona y cuándo no


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