Crisis de pareja y rupturas que no se cierran. Terapia intensiva.

Tres semanas de presencia para cuando no puedes seguir igual
Hay momentos en los que hablar una hora ayuda.
Pero no basta.
No porque falte comprensión.
Sino porque lo que está en juego no se sostiene solo con entenderlo.
Tres semanas de presencia es un tramo intensivo para cuando algo importante en tu vida
ya se rompió
o está a punto de hacerlo
y seguir igual empieza a pasarte factura.
No es para entender mejor lo que te pasa.
Es para no volver atrás cuando aparece la duda.
Qué es este tramo
Tres semanas.
Tres actos por videollamada dentro de ese tramo.
Sin reloj.
Cada sesión dura lo que tenga que durar
y se corta cuando algo se asienta,
no cuando se acaba la hora
Pueden extenderse una hora, dos, o más.
Entre un acto y el siguiente sigo ahí.
Presencia real entre sesiones, por WhatsApp.
No para hablar de todo.
No para calmarte.
Sino para sostener el movimiento cuando flaquea
y evitar que vuelvas automáticamente a lo de siempre.
Gran parte de lo importante no pasa en la sesión,
sino en el día a día,
cuando el cuerpo quiere retroceder
y todavía no tienes claro qué hacer.
Ahí es donde este tramo marca la diferencia.
Para quién es
Este trabajo es para ti
vengas solo o vengáis como pareja.
Es para ti si:
– entiendes perfectamente lo que te pasa, pero sigues en el mismo punto
– una relación importante no avanza y sostenerla empieza a desgastarte
– la ruptura ocurrió, pero sigues dentro
– reconoces el patrón y, cuando aparece el miedo, vuelves a repetirlo
Y es también para parejas cuando:
– estáis atascados en el mismo punto y hablar ya no mueve nada
– no sabéis si seguir, recolocar la relación o separaros
– uno quiere moverse y el otro se protege
– el desgaste es mayor que el deseo, pero nadie se atreve a decirlo del todo
No es para probar.
No es para curiosear.
Es para cuando ya sabéis que así no podéis seguir,
pero solos —o juntos— no conseguís decidir si seguir, cambiar algo o terminar.
Qué hace distinto este formato
Aquí no hay proceso largo ni terapia clásica.
Tampoco empujones ni discursos.
Hay presencia continua mientras algo se recoloca
y todavía no tiene forma.
No te digo qué decisión tomar.
Pero no te dejo esconderte cuando toca decidir.
No suavizo lo que ves.
Y no me voy cuando dudas.
Qué suele cambiar después
Lo primero que cambia es tu posición en la historia.
Llegas atrapado en un bucle; sales pudiendo verlo desde fuera.
Eso no te resuelve la vida,
pero te devuelve el volante.
Antes reaccionabas.
Ahora eliges.
Aunque duela.
También cambia la forma en la que decides.
Al principio se te cae la venda.
Al final ya no eliges desde el miedo a perder,
sino desde lo que ya no puedes seguir manteniendo.
No te hago valiente:
te quito las excusas.
Y cuando no hay excusas, aparece la decisión.
Cambia tu relación con el dolor.
Antes te perseguía.
Después lo miras de frente.
No porque sea leve,
sino porque ya no huyes.
La huida es lo que rompe,
no el dolor.
Cambia el patrón.
No digo que se cure.
Digo que lo ves.
Y cuando ves la trampa,
ya no puedes repetirla sin darte cuenta.
A veces basta para no caer.
A veces solo retrasa la caída.
Pero nunca igual.
Cuando hay una relación de por medio,
a veces se recoloca
y otras se rompe.
En ambos casos, sabes por qué.
No por cansancio.
No por impulso.
No por miedo.
Por claridad.
Cambia también la forma en la que estás contigo.
Dejas de pedir a otro lo que tú no movías.
Eso no arregla todo,
pero ordena.
Y cambia lo suficiente
como para que no vuelvas al mismo sitio.
No porque yo te arrastre.
No porque te motive.
Sino porque en tres semanas
ya no se puede volver a fingir.
La máscara ya no te encaja.
Dónde ocurre
Online.
Videollamada privada.
Sin despacho.
Sin ritual.
Solo dos pantallas y lo que no quieres seguir aplazando.
Con quién se hace este trabajo

Conmigo. Eugenio.
Con alguien que no te deja esconderte,
y se queda contigo cuando decidir cuesta.
No uso técnicas ni guiones.
Trabajo con lo que aparece cuando ya no miras hacia otro lado.
Durante estas tres semanas estaré ahí:
en los actos y entre ellos.
No para calmarte,
sino para que no retrocedas
cuando el miedo intente llevarte de vuelta a lo conocido.
Esto no es acompañamiento.
Es presencia real
cuando toca sostener una decisión.
Precio
360 €
Tres semanas.
Tres actos sin reloj (de una hora, dos, o más).
Presencia continua entre ellos.
Si no estás para un tramo intensivo,
también trabajo en sesiones individuales o de pareja.Es otro ritmo.
Otra forma de estar.
Si necesitas confirmar algo antes de entrar, puedes escribirme aquí:
Un mensaje sencillo basta.
Nada más.
Preguntas generales
Preguntas cuando vienes en pareja
Sobre este lugar
Quién soy
(No es una empresa. Hay una persona detrás. Aquí puedes ver quién.)
Contactar por WhatsApp (+34 659 88 12 63) / Email (voz@apegosposibles.com)
(Si no lo tienes claro, puedes escribir directo. No hay robots.)
Fuera del Mapa
(Si quieres entender mejor desde dónde se concibe Apegos Posibles.)
→ Moverse
Apegos Posibles. Calle de Andorra, 22. Hortaleza. 28043 Madrid.
