Ya se acabó… pero una parte de mí quiere volver

ya se acabó… pero yo sigo ahí

La relación terminó.
Eso ya está claro.
Se dijo.
Se rompió.
Se fue.

Pero yo sigo aquí.
Sigo con la cabeza en lo mismo,
con el cuerpo apretado,
con la esperanza escondida donde no la quiero ver.

No quiero aceptar que se acabó.
Quiero que vuelva.
No por amor incondicional,
sino porque no sé qué hacer con este hueco que ha quedado.

Sé que no tendría sentido volver.
Sé que sería repetir lo mismo.
Sé que la historia ya está gastada.
Pero hay una parte de mí que se agarra igual,
aunque duela,
aunque me quede en espera,
aunque me rompa.

Reviso lo que pasó.
Me pregunto si hice algo mal.
Si podría haber hecho algo distinto.
Si todavía queda alguna mínima posibilidad.
Aunque por dentro sepa que no.

Lo que me tiene en el laberinto no es la ruptura.
Es la mezcla:
querer volver
y saber que volver me haría daño.
Ahí es donde no sé respirar.

Estoy fuera cara al exterior.
Pero por dentro, sigo sujetando la misma cuerda,
como si no pudiera soltarla por completo sin perderme.


Empieza por eso que sigues dándole vueltas y no se suelta

Lo reviso todo. Busco el momento exacto en que se rompió.
No lo vas a encontrar.
No hubo un momento. Hubo una acumulación.
Y aunque lo encontraras, no cambiaría nada.
Pero sigues buscando porque parar significa aceptar que ya no hay nada que entender.
Me pregunto si todavía hay alguna posibilidad.
No estás pensando en la relación.
Estás buscando un alivio.
Cualquier señal sirve. Un mensaje. Una historia vista. Un silencio que interpretas.
No es esperanza. Es el sistema de alarma que no sabe apagarse.
Sé que volver sería un error. Aun así, quiero volver con esa persona.
Lo sabes.
Y aun así algo tira.
No es que no entiendas. Es que entender no es suficiente para soltar.
El vínculo no se corta con la cabeza.
Si pudiera cortarse así, ya lo habrías hecho.
Por fuera funciono. Por dentro sigo ahí.
Trabajas. Hablas. Sigues.
Pero hay una parte que no ha salido del bucle.
Y cargar con eso sin que se note cansa más que cualquier cosa visible.
No puedo quedarme. No puedo irme.
Hagas lo que hagas, duele.
Si te quedas, sigues en algo que no te da lo que necesitas.
Si te vas, pierdes a quien más quieres.
Y ahí estás tú, sin decidir.
Y sigues igual otro día más.
Ya no quiero seguir en este bucle.

Eso ya es algo.

No tienes que haber salido para querer salir.

Pero necesitas a alguien que vea contigo qué estás sujetando.
Y por qué no puedes soltarlo.

El miedo tiene un coste.
Moverte también.

Eugenio Pardo, especializado en relaciones de pareja, apego adulto y superar rupturas.

Soy Eugenio, trabajo con personas como tú que se sienten perdidas o atascadas. No te voy a dar respuestas mágicas, pero sí te voy a ayudar a ver con claridad y a tomar decisiones importantes sin seguir posponiéndolas por miedo.

Al final, lo que más alivia no es entenderse, sino avanzar.

No hace falta que te explique más.

Si has llegado hasta aquí, ya sabes bastante de lo que te pasa.
Lo que no estás haciendo es decidir qué hacer con ello.

Y eso también tiene consecuencias.

QUIERO CAMBIAR ESTO AHORA

Reservar una sesión (60 min · 50 € España/Europa · 35 € Latinoamérica)
Dejar de pensarlo y empezar a moverte



Sobre este lugar

Coach acompaña a crear relaciones conscientes, transformando apegos y conflictos en seguridad emocional y compromiso mutuo

Eugenio

Aquí puedes ver Quién soy


Si no lo tienes claro y no sabes por dónde empezar, puedes escribirme o llamarme directamente.


Posibles – Calle Ramiro Valbuena, 2. 24001. León. España.

Si tienes un hijo adolescente y te preocupa: Valientes Posibles