Cuando sabes que tienes que cortar, pero sigues aplazando

Sé que tengo que cortar.
No estoy dudando.
Lo llevo sabiendo tiempo.
Lo que hago es retrasarlo.
Me cuento que aún queda algo.
Que igual cambia.
Que necesito pensarlo mejor.
Mentira.
Si hoy tuviera que decidir, no seguiría ahí.
Y lo sé.
Lo noto en el cuerpo.
En el alivio raro cuando no está esa persona.
En la tensión cuando imagino hablarlo en serio.
No es confusión.
Es miedo a mover lo que ya está roto.
Y aun así sigo.
No por amor.
Porque me aterra ser quien diga “hasta aquí”.
Como si romper fuera culpa mía,
aunque lo que me rompe es quedarme.
Cada día que lo aplazo me parte un poco.
Pero como no hace ruido, hago como que no pasa nada.
Me acostumbro a soportar cosas que antes no habría aceptado.
Ahí está el problema:
no en lo que siento,
sino en lo que tolero.
Y lo peor es que lo sé.
Lo sé desde hace tiempo.
Solo lo escondo para no mover mi vida de sitio.
En este momento
Sigues ahí.
Pero cada vez te cuesta más estar en esa relación.
Hay dos caminos desde aquí.
Elige uno.
Sigues igual
Esperas a que algo cambie solo. Aguantas. Te convences de que no está tan mal.
Te mueves
Haces lo que es incómodo. Lo que requiere esfuerzo. Lo que nadie va a hacer por ti.
La acción de hoy
No mañana. Hoy.
El miedo tiene un coste.
Moverte también.
Si esto es lo que te está pasando, escríbeme por WhatsApp.
Te leo yo.
Soy Eugenio, trabajo con personas como tú que se sienten perdidas o atascadas. No te voy a dar respuestas mágicas, pero sí te voy a ayudar a ver con claridad y a tomar decisiones importantes sin seguir posponiéndolas por miedo. Al final, lo que más alivia no es entenderse, sino avanzar.
→ Sesiones de Pareja
→ Sesiones Individuales
→ Sesiones en Grupo
Sobre este lugar

Si no lo tienes claro y no sabes por dónde empezar, puedes escribirme o llamarme directamente.
APEGOS POSIBLES – Calle Ramiro Valbuena, 2. 24001. León. España.
Si tienes un hijo adolescente y te preocupa: Valientes Posibles

