Desgaste

Seguir sin querer de verdad
No es cansancio.
No es crisis.
Es continuar
sin querer estar.
Hay relaciones que se rompen
y se vuelven a montar.
No por elección.
Por costumbre.
Siguen
aunque el sí ya no sea compartido.
No se vive de una sola forma.
INERCIA
Seguir porque nadie ha parado esto
No sigues porque quieras.
Tampoco porque estés atrapado.
Sigues porque no ha habido un momento claro
en el que alguien dijera basta
y lo sostuviera.
La relación continúa
por agenda, por costumbre,
por no tocar lo que ya está montado.
No hay un sí nuevo.
Tampoco un no firme.
Solo continuidad sin decisión.
RESIGNACIÓN
Decidir que “te basta” para no admitir que no te llena
Aquí no sigues por inercia.
Aquí ajustas el deseo.
Dejas de pedir.
Dejas de esperar.
Dejas de imaginar algo distinto.
No porque no lo quieras.
Sino porque quererlo te obligaría a decidir.
La relación se vuelve suficiente.
No en el buen sentido.
En el cómodo.
No hay conflicto.
Hay reducción.
Sigues
porque has aprendido
a no querer demasiado.
AUTOTRAICIÓN
Hacer cada día lo que sabes que no va contigo
Aquí no sigues por costumbre
ni por recorte del deseo.
Aquí sigues contra tu propio criterio.
Dices que sí
a cosas que sabes que no quieres.
Callas
donde sabes que deberías hablar.
No porque no puedas.
Sino porque hablar tendría consecuencias
que no quieres asumir.
La relación sigue,
pero a costa de ir disolviéndote
un poco más cada día.
No ocurre de golpe.
Ocurre cada día.
Sigues
haciendo lo que toca
aunque algo en ti
lleve tiempo diciendo que no.
RETENCIÓN
Quedarte no por la relación, sino por lo que evita
Aquí no sigues por amor
ni por costumbre.
Sigues porque irte abriría demasiadas cosas a la vez.
No es solo perder a alguien.
Es perder la casa,
la rutina,
la versión de vida que ya conoces.
La relación no funciona,
pero funciona como dique.
No te sostiene.
Te mantiene ahí.
Sigues
porque moverte
implicaría rehacer demasiado
de golpe.
FANTASÍA
Usar el tiempo para no decidir
Aquí no sigues por inercia
ni por resignación.
Sigues porque te cuentas una historia
que te permite aguantar un poco más.
No es optimismo.
Es aplazamiento.
No esperas que algo cambie solo.
Esperas no tener que decidir hoy.
La relación continúa
porque el futuro funciona como coartada:
cuando pase esto,
cuando estemos mejor,
cuando haya más claridad.
Sigues
no por lo que hay,
sino por lo que imaginas
que podría haber después.
Si has llegado a DESGASTE pero este no es tu nudo
Puede que al leer Desgaste algo no te encaje del todo.
Entiendes lo que se describe,
pero no es exactamente ahí donde estás.
Porque hay una diferencia importante:
En DESGASTE, el sí ya no gobierna.
La relación continúa
aunque ya, realmente, no quieras estar.
Si al leer esto no te reconoces —
si en ti no hay alivio al imaginar que la relación se detenga,
si no estás quedándote por costumbre, miedo o relato—
entonces puede que no estés en Desgaste.
Puede que sigas queriendo seguir con tu pareja.
Pero no tengas espacio.
Puede que el problema no sea el vínculo,
sino la vida que lo rodea:
demasiadas cosas activas a la vez,
ningún margen para parar,
ningún ajuste pequeño posible.
Eso no es Desgaste.
Eso es SATURACIÓN.
Allí no se decide si te vas.
Se mira si la relación puede mantenerse así
sin que alguien se pierda en el intento.
Sobre este lugar
Quién soy
(No es una empresa. Hay una persona detrás. Aquí puedes ver quién.)
Contactar por WhatsApp (+34 659 88 12 63) / Email (voz@apegosposibles.com)
(Si no lo tienes claro, puedes escribir directo. No hay robots.)
Fuera del Mapa
(Si quieres entender mejor desde dónde se concibe Apegos Posibles.)
→ Moverse
Apegos Posibles. Calle de Andorra, 22. Hortaleza. 28043 Madrid.





