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El apego es la mayor causa de sufrimiento de la humanidad. MENTIRA

"El apego es el mayor motivo de sufrimiento de la humanidad" (Walter Riso). MENTIRA!

En defensa del apego

"El apego es síntoma de una relación tóxica". Mentira.
"El amor romántico fomenta la violencia de género". Mentira.
"El amor incondicional y para siempre es una falacia". Mentira.
"No se puede morir por amor". Mentira.
"Una relación sentimental sana es una relación sin apegos". Mentira.
 
Decía Winston Churchill que la democracia es la peor forma de gobierno inventada por el hombre con excepción de todas las demás, y es lícito pensar así, porque si bien impide la opresión directa de los gobernantes a los gobernados, no puede impedir que éstos sean engañados y manipulados. Vivimos en democracia, pero los grupos de presión, los lobbies de poder, tratan de convertirla en una plutocracia con toda clase de engaños y manipulaciones, hasta un punto que las leyes ya no guardan silencio cuando suena las armas; ahora lo guardan cuando suenan las monedas. Son grupos de presión que pretenden someter la realidad a su voluntad bien creyendo que tienen razón (fanatismo) o bien sabiendo que no la tienen (corrupción), pero que en estos tiempos radicales viven un apogeo sin precedentes en la sociedad "libre". Y sin embargo, ¿qué tiene esto que ver con el asunto del apego? Diremos que más de lo que parece: en realidad, todo... pero tratándose de un tema complejo condensado en el limitado espacio de un artículo, se impone la necesidad de resumirlo todo lo posible.
 
El capitalismo tardío ejerce una presión en aras de someter la realidad. ¿Por qué? Por interés económico. ¿Por qué? Porque se acaba. Bien llevado y regulado por la ética es un sistema fiable y satisfactorio, pero sin ética, sin regulación, se convierte en una bestia inhumana que lo engulle todo: y como en el otoño de su vida coincide con la falta de ética y sentido común del Homo Digitalis, se vale de cualquier cosa con tal de sostenerse, hasta el punto de llegar a extremos impensables solo unas décadas antes. Convirtiendo a los ciudadanos en consumidores, adulándolos para que cosuman (porque tú lo vales), sometiéndolos a campañas de imbecilización mediante la publicidad, diseñando y fabricando las cosas para que se rompan enseguida más que nunca (obsolescencia programada). Y, desde hace ya años, atacando al amor. Pero ¿por qué?. Como decía el gran psiquiatra y psicoanalista francés Jaques Lacan:
 
El discurso capitalista excluye al amor. Los enamorados se bastan a sí mismos y en esto se alejan del consumo, de ahí que el amor sea enemigo del capitalismo. En el amor, el otro no es una moneda de cambio, sino que se revela como insustituíble.
 
Esta es la razón por la que hoy las personas son más usadas que amadas. A través de la publicidad y de las series de televisión, y de cualquier medio a su alcance, el capitalismo tardío fomenta, por ejemplo, el sexo en un intento de que la gente lo confunda con el amor y, al fundamentar sus relaciones en él, éstas acaben naufragando: no le importa que seas feliz, siempre que pagues por ello. Pero el amor da plena felicidad, implica la realización, y no hay que pagar por él, de ahí que al capitalismo tardío no le interese tanto como le conviene apartar a las personas de él a fin de utilizar el vacío y la frustración resultante en su contra para sacar provecho de ello: porque los individuos tristes y solitarios por falta de afecto, de una vida afectiva plena de amor y cariño, son más fáciles de manipular, y compran y consumen en un intento de llenar ese vacío. Por eso:
 
 
En el capitalismo avanzado aparecen tendencias que afectan a cómo se entienden las relaciones personales. La tendencia al individualismo hace ver las relaciones fuertes como un peligro para los valores de la autonomía personal. A esto se une la generalización de la ideología consumista que provoca la mercantilización de varios ámbitos de la vida. En este contexto los vínculos afectivos estables se convierten en una hipoteca. El matrimonio católico, el hasta que la muerte nos separe, deviene en un plazo inasumible en una sociedad marcada por el eterno presente y el usar y tirar de la sociedad de consumo.
 Zigmunt Bauman, sociólogo y ensayista.
 
Y esta es la razón por la que se ponen de moda psicólogos como Walter Riso con frases cargadas de veneno como quiero amarte, no cuidarte, o sin ti soy yo. Y por eso las páginas de psicología o que hablan de amor, de vínculos, se llenan de eso: de adoctrinamiento y manipulación para tratar de alejar al consumidor del amor con la excusa de ayudar. ¿Cómo? Satanizando el apego que lo caracteriza. Conminando a los casados a vivir como solteros, a los amantes como conocidos, a las almas gemelas como vecinos, cosificando a las personas y llamando a utilizarlas a fuerza de decir todo al revés: que es nocivo tenerlo todo en común con la pareja, que el apego es tóxico, mandando el mensaje subliminal de que lo saludable es una sociedad sin sentimientos profundos. Una página incluso llegaba al extremo de recomendar a las parejas pasar todo el día separadas con amigos y tareas propias "porque ya estarían bastante juntos cuando se metieran en la cama". El capitalismo tardío lo dice todo al revés: pretende que las personas sean usadas y las cosas amadas.
 
El otro grupo de presión más influyente hoy día es el feminismo de género, venido del feminismo radical: muy al contrario del feminismo clásico, humanista, de la primera y segunda ola, el feminismo de tercera, reducido a grupos minoritarios desde su nacimiento en 1968 por el "Manifiesto SCUM para el exterminio de los hombres" como bien afirma Laural Winkiel, aprovechó el lugar que dejó el de segunda ola para ocupar su lugar y tratar de someter la realidad a su ideología: examinar sus obras confirma las palabras de Tolstoi de que lo radical termina haciendo lo mismo que dice combatir. Sólo así, es tan reaccionario como para demonizar la custodia compartida por la cual las feministas clásicas pelearon para liberar a la mujer y como para defender una ley contra la violencia de género que es una versión modernizada de la ley de Desprecio de sexo franquista de 1944 en lugar de la igualdad ante la ley, provocando la tutela de las mujeres por el Estado ahí donde antes las tutelaba la familia y el marido, inventando machismo donde no queda y exagerando el que queda para justificar su existencia, hasta el extremo de meterse en cosas tan chistosas como que los hombres ocupan demasiado sitio en los asientos públicos. Y como son radicales terminan haciendo lo mismo que el capitalismo tardío, fomentar un amor cosificado, pleno de sexo e interés,.ya que al ser el amor una necesidad natural del ser humano, atacándolo se aseguran una larga guerra. ¿Cómo? Relacionándolo con la violencia y el machismo, lo que es como culpar al corazón de sufrir infartos.
 
Es necesario decir que todas las mentiras que las feministas más radicales afirman sobre el amor y el apego son fáciles de desmontar: por un lado, como le dice Dorothy McGuire a Sandre Dee en "Summerplace", el amor nunca hace sufrir, sólo el desamor; razonamiento lógico, pues son las situaciones de desamor las que causan dolor, que tu pareja te quiera menos que tú a él y los celos resultantes, que no lo haga, que enferme, que te engañe, que muera, hasta el punto de que todas las cosas que afirman sobre el amor romántico se dan en situaciones de desamor. Por otro lado, está la Historia, la experiencia, la cultura, pues amar a alguien incondicionalmente, para siempre, más que a uno mismo, no es una conjura patriarcal para someter a la mujer, ya que como dice Octavio Paz, su existencia en todo tiempo y cultura es una prueba de la universalidad del sentimiento amoroso. Toda ideología radical precisa inventar un enemigo omniprensente para justificar su radicalidad: los judíos para los nazis, los negros para el ku-klux-clan, el capitalismo para el comunismo, la herejía para la inquisición y el heteropatriarcado para el feminismo más radical: pero ninguno tiene razón. 
 
El amor romántico y pleno de apego muestra que se puede amar a una sola persona para siempre, incondicionalmente, que se puede elegir morir de amor voluntariamente, y como implica la mayor realización humana y todos lo buscamos, lo satanizan para tener un enemigo omnipresente y forjar, como el capitalismo tardío, una sociedad sin vínculos afectivos reales, sin apego, sin esa capacidad de amar que nos hace ser humanos no solo de nombre: y haciendo eso, terminan imitando al capitalismo que dicen combatir. Muchas feministas jóvenes cuentan, como refiere Natasha Walter en "Muñecas vivientes" lo vacío y triste de sus vidas en este contexto de sexo sin sentimientos, sin conexión, sin apego. Por tanto, es hora de rebelarse contra este estado de cosas consumista y radical que pretende aborregarnos para beneficio de los lobbies: y la mejor rebelión en los tiempos de la cosificación, la deshumanización y la mentira, es amarnos los unos a los otros y reivindicar el amor romántico y el apego humano hasta sus últimas consecuencias. Ningún amor, ningún apego es peligroso; sólo hay que amar a la persona adecuada y por tanto, darse más tiempo para conocerla.
 
Quiero estar con la persona que amo. No sé el precio que tendré que pagar. No sé si será bueno o malo para mi vida. Lo único que quiero, lo único que necesito, es estar con la persona que amo.
 Bertold Bretch. La buena alma de Tse-Chuang. .
 
Para sentirse libre solo hay que hacer lo que pide el corazón, y precisamente el apego es lo más necesario en tiempos del amor líquido y del individualismo feroz. Sólo perteneciendo a la persona amada y sabiéndola nuestra nos sentimos libres, sólo corriendo su misma suerte. Sólo amándola más que a nuestra vida y sabiéndonos amados por encima de la suya encontramos la plena realización humana. Por tanto no es imposible vencer a los enemigos del amor; basta con buscar sin prisa a la persona adecuada y vivir el amor y el apego sin miedo en lugar de tolerar ser los cobayas de aquellos a quienes no les importamos por tratar de mantener vivo un sistema que se acaba. La vida es una cuestión de prioridades, todos tenemos algo que es nuestra principal prioridad; los hijos, el trabajo, una vocación, un proyecto, a los que ponemos por encima de todo. Por todas estas prioridades se siente apego; ¿porqué entonces sólo se demoniza el apego a la pareja? Simplemente, por lo que se está contando en este artículo. No permita que le manipulen emocionalmente con la excusa de protegerle de la manipulación emocional: amar a alguien que nos manipula y perjudica no es señal de "apego tóxico" sino simplemente el autoengaño de una persona que no se enamoró de la persona adecuada y prefiere estar con ese alguien pese a la manipulación y al perjuicio que sin él porque lo ama. No está secuestrada, no está con él contra su voluntad, está con ella porque quiere. En lugar de escribirse artículos contra el amor y el apego, ¿qué tal si psicólogos y radicales de toda índole centran sus esfuerzos en disuadir a los manipuladores en vez de a los amantes? Porque el amor es más fuerte que la voluntad, pero el manipulador no ama y sí puede cambiar; porque una vida sin amor y sin apego es una vida vacía, y aunque "los paquetes de galletas también tengan premio para ti" y "la vida esté llena de cosas maravillosas", al que vive sin el amor que de verdad da sentido a la vida, el premio de las galletas y las cosas maravillosas le importan un comino. La ilusión es el motor de la vida, y no hay mayor ilusión que amar y ser amado.
 
Gastamos dinero que no tenemos, en comprar cosas que no necesitamos, para impresionar a gente a la que no le importamos.
  Will Smith.
 
Nada de esto debería ser así. Y la ingeniería social de Occidente empieza a llegar demasiado lejos intentando inocular el miedo al amor romántico en las aulas donde aprenden nuestros hijos. Rebelarse no es difícil: basta con no hacer ningún caso a sus presiones. De nosotros depende que las generaciones futuras nos contemplen como borregos frustrados que vivieron para gastar el dinero en amontonar en sus casas cosas que no necesitaban o por el contrario, como dijo un anónimo, digan: 
 
Como no sabían que era imposible, lo hicieron.
 
Las personas son dependientes emocionales en cuanto sus necesidades emocionales no se ven satisfechas.
Filosofías como el budismo, entre otras, nos instan a que dejemos de depender de las cosas materiales que nos rodean, y a que los demás dejen de ser necesarios. Abogan por el camino de la independencia absoluta para alcanzar la tranquilidad y la felicidad.
- Lo esencial es invisible a los ojos.
- El tiempo que perdiste con tu rosa hace que sea tan importante. Eres responsable de tu rosa.