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coste de oportunidad en el amor

El coste de oportunidad en el amor

La consideración del coste de oportunidad en el amor está ligada a tu estilo de apego

La forma que tienes de comportarte una vez que estás en pareja habla de tu forma de amar.

  • Apostar por una relación que sabes que no es perfecta, o
  • Pensar que aparecerá a la vuelta de la esquina una oportunidad mejor de pareja, o
  • Creer que no encontrarás a otra pareja como la que tienes si la pierdes

Son pensamientos que indican cuál es tu estilo de apego y tu forma de amar.

Vamos a hacer una similitud entre tu comportamiento a la hora de elegir pareja y el coste de oportunidad. El coste de oportunidad es un término económico que está vinculado a aquello a lo que un agente económico renuncia al elegir algo y hace referencia normalmente al coste de dejar de realizar una inversión determinada por ejecutar la que finalmente se lleva a cabo. El coste de oportunidad también es el coste de una inversión que no se realiza.

Así, este coste, tiene que ver con la toma de decisiones y con lo que nos cuesta renunciar a algo cuando decidimos. Si dejamos a un lado la parte financiera del término, podemos llevar la aplicación del concepto a la vida cotidiana, y aplicarla después al mundo de la pareja, al de los apegos, y en consecuencia con el de tomas de decisiones cuando uno se empareja.

¿Cómo de satisfecho te sientes al elegir una pareja?

Imaginemos que vamos a comprarnos un coche en similitud a que vamos a elegir pareja, y nos gustan varios modelos, aunque finalmente nos quedamos dudando entre dos, un descapotable rojo metalizado y un 4x4 azul.

Si elegimos el primero, el coste de oportunidad es haber tenido que rechazar el 4x4, y viceversa. Igualmente, en el tema de relaciones sentimentales, al elegir un pretendiente en vez de otro el coste de oportunidad es haber rechazado a uno de ellos y no saber que tal nos hubiese ido.

Venga! Vamos a quedarnos con el descapotable rojo!. Cuando hemos tomado una decisión al principio todos estamos muy ilusionados con nuestro nuevo coche (o pareja sentimental), nos gusta mucho!!, pero al cabo de un tiempo, las personas tenemos diferentes comportamientos en relación a esta decisión tomada y a la satisfacción que la misma nos produce:

  • Grupo A. Estaremos muy satisfechos con la compra del descapotable rojo, no volveremos a acordarnos apenas del 4x4, y cuando veamos uno de estos por la calle, pensaremos que está bonito, si, aunque el adquirido es magnífico (al fin y al cabo, no existe el coche perfecto, y todos tienen algún pequeño detalle mejorable, que no tenemos en cuenta); pero si el coche presenta graves deficiencias que nos hacen perder la confianza, como por ejemplo que le fallen continuamente los frenos (eso afecta a nuestra tranquilidad), entonces no dudaremos en deshacernos de él. Sabemos que ese coche no nos conviene.
  • Grupo B. Otros NO estaremos satisfechos al cabo de unos meses, máximo en dos años, y, pasada la primera etapa de emoción por la compra, pensaremos por ejemplo, que es muy bajo, y que con el 4x4 lo hubiésemos visto todo mucho mejor, que el maletero es pequeño, que tiene un ligero sonido que nos molesta mucho, empezaremos a fijarnos sobretodo en sus fallos y no recordaremos que al principio era un coche que nos encantaba. Incluso aunque los defectos y fallos sean leves perderemos todo el interés por él.
  • Grupo C. Un tercer grupo pensaremos que no cambiamos el descapotable por nada del mundo!!, a pesar de que hemos experimentado cosas que no nos gustan, olvidamos rápidamente sus pegas y fallos y solo recordamos las cosas buenas. Nos adaptamos mejor a lo que nos ofrece, pasando por alto cosas que nos desagradan, incluso a un detalle grave que afecte a nuestra seguridad como es que no frene bien no le daremos la importancia que tiene, pensamos que no hay otro coche igual, que es imposible encontrar otro que nos guste tanto, es único!.

Las tres formas de sentirse satisfecho corresponden con los tres estilos de apego, el estilo de apego seguro (Grupo A), el estilo de apego evasivo o huidizo (Grupo B) y el estilo de apego ansioso o ambivalente (Grupo C).

  • El de tipo de apego seguro tiende a pensar en las cosas positivas de la elección, sin importarle en los pequeños detalles mejorables si se siente a gusto con la pareja elegida (coche en el ejemplo);
  • El de tipo de apego evasivo pronto verá pegas y se sentirá de una forma continuada molesto por la existencia de las mismas, por insignificantes que sean. Son los eternos solteros.
  • El de tipo de apego ansioso, aún viendo cosas malas que no son insignificantes, se trata de adaptar a la decisión tomada no pensando en ellas, o sustituyéndolas en su cabeza por los detalles buenos e ignorando las señales de alarma que esa pareja (coche) no le conviene.
A cada estilo de apego le corresponden ideas y actitudes muy diferenciadas de relación con el propio individuo, con sus parejas, y con los lazos afectivos.

El eterno soltero o soltera. Así funciona la mente del evasivo o evitativo al estar en pareja.

Todos tenemos en nuestro entorno conocidos que son los eternos solteros o solteras, personas que han tenido gran cantidad de parejas y que no han cuajado con ninguna. ¿Qué se les pasa por la cabeza?

Como hemos visto, el valor de la opción desechada es muy alto para la persona de estilo de apego evasivo o evitativo, los que suelen ser los eternos solteros o solteras. En este ejemplo del descapotable y el 4x4, esto se traduce en que, si bien ha optado por el descapotable, el evasivo parece estar dispuesto a, en el momento en que aparezca de nuevo la oportunidad de hacerse con un bonito 4x4, vender el descapotable, pues, y esto ocurre también a nivel de pareja,  le produce una insatisfacción que tiene muy presente y que expresa.

En el mundo de las relaciones de pareja, hay que tener en cuenta que la opción que sacrifica el evasivo o huidizo (el eterno soltero o soltera) no es la de tener otra pareja. La opción que está sacrificando es la de ser libre para poder continuar con la búsqueda de la pareja ideal, que nunca llega (como tampoco para él/ella, el coche ideal). Así, cuando el evasivo o evitante inicia una relación, esta le supone una traba para su libertad (de búsqueda). Una de las consecuencias de ver cercenada esa libertad es la de “estudiar” y encontrar continuamente defectos en la otra persona, ver “pegas” y “peros”, porque culpa a esa persona de las limitaciones que para el evasivo supone tener pareja, ya que este huye del compromiso y le angustia la perdida de independencia que le supone estar en pareja.

Si además, volviendo al mundo sin apegos, el evasivo tuvo en sus años mozos un coche que le trae grandes recuerdos, el coctel es explosivo!!. Dejó en su momento aquel coche, y piensa que ni el descapotable ni el 4x4 le van a hacer vivir las vivencias que disfrutó con aquel maravilloso buga. Esta es una de las estrategias que utiliza de forma inconsciente el tipo de persona de apego evasivo o huidizo, no deja atrás una relación idealizada del "amor de su vida", y esto enturbia y debilita sus relaciones presentes y futuras.

La falta de compromiso emocional mostrada de forma constante (dejando de atender a la llamada de la pareja sin motivo, criticando su aspecto, no teniendo en cuenta las preferencias del otro, mostrándose más amable con cualquiera antes que con la pareja,…)  produce una falta de seguridad para su pareja igual de constante.

Podemos preguntarnos por qué una persona que evita el compromiso no abandona la idea de tener pareja y asimila que será más feliz en su vida si la sigue en solitario sin relaciones de compromiso. El hecho es que todos necesitamos afecto, y relaciones afectivas, por mucho que nos cueste relacionarnos. En el ejemplo de los coches, nos ocurre a todos que, cuando un coche “nos ha salido malo”, no pensamos que por ello vamos a dejar de tener coche, sino que pensamos que el próximo no será de la misma marca.

Detectar las señales que indican que no elegimos a la pareja adecuada

La persona de tipo de apego ansioso o ambivalente, tomada la decisión de iniciar una relación, se vincula de una manera en que sobrestima lo bueno de la persona que entra en su vida, y subestima información negativa. Así, se crearía la ilusión de que esa persona, a la que en realidad no conoce (o no conoce como pareja), ofrece lo que uno desea de forma muy satisfactoria. La idealiza.

El tipo de apego seguro funciona de forma diferente a los otros dos (que son inseguros), no tiende a centrarse en lo negativo despreciando lo positivo (evasivo), ni a centrarse en lo positivo ignorando lo negativo grave (ansioso), es un tipo de persona equilibrada y generosa a la hora de avaluar a su pareja pero que espera lo mismo de ella, perdiendo el interés si no le tratan y atienden como se merece y si su pareja no tiene capacidad de compromiso.

De todas las combinaciones de decisiones posibles, la peor situación la sufrirá el perfil ansioso que decidió vincularse al evasivo. El primero se vuelca en la relación al no ver defectos, y el segundo la rechaza al sentirse agobiado por la presión. Y cuanto más rechazo del evasivo, más inseguridad y ansiedad se generan en el ansioso (trampa ansioso - evasiva) activando así su sistema de apego.

El seguro puede decidir vincularse a un evasivo, y también lo pasará mal como consecuencia de la decisión tomada, pero desde un principio no está tan cegado como el ansioso sumido en la emoción, y aunque quizás no pueda evitar enamorarse, será más consciente de donde se mete, porque tiene más en cuenta las expresiones de rechazo del evasivo.

Aprender sobre los tipos de apego te permitirá comprender la forma de actuar de las personas que estés evaluando a la hora de elegir pareja, lo que antes te resultaba incomprensible y complejo pasará a ser predecible!!.
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